Un señor se dirige al mostrador de la farmacia y dice: "¡Señorita!, ¿me da un paquete de condones?" "¡Claro que sí!, ¿para soltero o para casado?" "No entiendo. ¿Cuál es la diferencia?" "Los de soltero vienen en paquetes de 7 y los de casado en paquetes de 12." "Menos le entiendo." "Mire, los de soltero vienen marcados con: lunes, martes, miércoles, etc. Y los de casado con: enero, febrero, marzo..."
El reloj sofisticado
Un hombre muy seguro de sí mismo entra a un Bar y se sienta enseguida de una mujer muy atractiva. El hombre la ve despistadamente y mira su reloj por un momento. La chica nota esto y le pregunta:
"¿Tu chica no llegó a tiempo?"
"No", contesta él. "Simplemente que acabo de comprar este reloj muy sofisticado."
"¿Sofisticado? ¿Qué tiene de especial?", dice la chica.
"Pues verás, este reloj se comunica telepáticamente conmigo a través de rayos Alfa."
"¿Y qué es lo que te dice ahora?"
"Pues me dice que tú no estás vistiendo ropa interior."
La mujer sonriéndose le dice: "Pues tal vez tu reloj no funciona porque sí visto ropa interior."
El hombre le contesta: "¡Cabrón! Se me hace que este pinche reloj anda adelantado una hora."
La paga
En un bus a la hora que va más lleno, la gente va como sardinas en lata y una chica le dice a un tipo:
"Por favor, ¿se podría apartar un poco? Tiene usted algo duro dentro del pantalón que me está apretando el muslo."
"Oh, perdón, es que llevo el sobre con mi paga..." Y la chica le contesta:
"Usted debe tener un trabajo muy bueno, porque le han aumentado el sueldo como tres veces desde la última parada."
Calentamiento
Un joven llevaba a su novia de regreso a casa en un día en que hacía un frío del diablo, cuando de pronto se les poncha una llanta. El joven baja de su auto y empieza a cambiarla. Al poco rato sube al auto y le dice a la novia:
"¡Estoy muerto de frío! ¡Ya casi no siento mis manos!" "Pues mételas en medio de mis piernas para calentarlas!" La muchacha se sube el vestido y le permite al joven que ponga sus manos entre sus muslos. Después de un rato el joven dice:
"¡Ya! ¡Ya las siento mejor! Déjame terminar de cambiar la llanta." El joven termina de cambiar la llanta y al entrar de nuevo al auto, la muchacha le dice con visible ganas: "¡Parece que tus orejas están también terriblemente frías!"
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